Tiempo de Oración y Ayuno

 

En la aparición del 29 de setiembre del año 2001, entre otras cosas, la Reina y Señora de Todo lo Creado pidió:

(...) Les invito a orar. Oren y esfuércense por cambiar de vida. Vengan aquí buscando una invitación al cambio; es la misión que tengo al venir aquí. Quiero estar con ustedes para que su decisión al cambio sea más pronta y sincera. Soy enviada por Dios como Mensajera, como Luz y como Guía...

En la aparición del 11 de octubre del año 2001, Nuestro Señor Jesucristo se aparece y reitera la urgente necesidad de la oración y del cambio:

Soy el Príncipe de la Paz. Soy la Resurrección y la Vida; quien desee tener la paz, que venga a Mí, y que a Mí venga quien desee tener vida. Soy el Cristo y Señor de la Iglesia, esa Iglesia que como barquilla hago navegar en el océano de Mi Insondable Misericordia; por eso, hasta el pecador más empedernido que suplique Mi Misericordia participando de Mi Iglesia Verdadera, por haber sido bautizado en ella, tiene derecho a Mi Misericordia.

Muchas almas van al infierno, pero no tantas como copos de nieve caen en una nevada, como alguna vez alguien lo pensó, porque Dios no creó al hombre para condenarlo; lo creó para amarlo inmensamente. Quiso también redimirlo; por eso, ustedes confíen siempre en Mi Misericordia. Yo ofrezco Mi Perdón Misericordioso y Mi Bondad hasta el último momento a toda criatura, por más pecados que tenga. Solamente si hasta el último instante rechaza Mi Amor y Mi Perdón, es que el alma se condena.

Hoy quiero invitarles a hacer ofrecimiento de sus vidas a Mi Corazón Santísimo. Nunca antes como en este tiempo hay necesidad de reparadoes de almas que se vuelvan a Mí en el fragante aroma de la oración y la reparación, que sean como pequeñas víctimas a favor de los victimarios; para esto, han de abrazarse a la Cruz, la Cruz que da Gloria y salvación. Yo doy la Cruz como purificación a quien quiero santo para Mí; la quito sólo cuando lo creo necesario, para que una vez fortalecida esta alma, pueda nuevamente abrazarla con nueva entrega, con más grande amor y con ansias mayores de alcanzar la santidad.

A la persona que ofrezca su vida para Gloria de Mi Voluntad, le prometo la eterna salvación para todos sus familiares; aun cuando parezca que éstos, por su alejamiento de Mí, están enrumbados a la perdición.

Les prometo que Mi Madre será su abogada y compañera en el último momento y como quinta promesa, a estas almas no les dejaré pasar ni un instante en el Purgatorio. Ahora les digo que el Reinado de Mi Madre sobre el mundo es una bendición incalculable, porque es un reinado de Madre a sus hijos; reinado sobre los Arcángeles y todos los Tronos Celestiales. Ella tiene poder y autoridad sobre todos los ejércitos celestiales que Mi Padre ha puesto a favor de los hombres y que Ella utilizará el día del triunfo del Inmaculado Corazón.

Hoy nuevamente, YO, EL HOMBRE DIOS, ESCUCHO EL LLANTO DE MI MADRE QUE SUPLICA PAZ.

Si el mundo se vuelve al Corazón de Mi Madre, encontrará paz; si no, castigaré a muchas naciones aún por medio de la guerra. El inconmensurable abismo de Mi Misericordia está abierto para que los hombres entren, pero si despreciándolo no entran, Mi Justicia y el pago de todos sus crímenes...