Continuación de Fátima

 

En la aparición del 9 de noviembre del año 2005, entre otras cosas, la Reina y Señora de Todo lo Creado reveló lo siguiente:

Yo amo esa tonada (1).  Muchos también aman esta tonada, pero desconocen la profundidad de Mis mensajes.  Saben, queridos hijos, hay tanto que quiero decirles; tanto que deseo comunicarles!  La Virgen no simplemente cierra sus ojos dejando que todo transcurra.  Mi Inmaculado Corazón, ahora que mas que nunca, está preocupado por el mundo y siente profundo dolor por el mismo.  

Es hermoso para algunos que visitan Fátima, recorrer la Cova, la Roca de Caveco, Balinhos, Aljustre y otros sitios.  Les es hermoso hondear sus pañuelos blancos al paso de Mi imagen, la que en su corona, lleva la bala de Juan Pablo II, el Papa de Mi Amor.  Pero para todos esos miles, dónde ha quedado la importancia de Mi mensaje?  En qué lugar las advertencias?  El recordatorio de rezar el rosario?  Es más, dónde ha quedado Dios Nuestro Señor para el mundo?  Peor aún, dónde para la Iglesia?  

Hay dolor; hay mucho dolor sobre la humanidad.  Cuánto de ese dolor y atroz sufrimiento se hubiese evitado con la atención a Mis mensajes!  Qué es y de qué fuente proviene lo que impulsa al hombre a querer tener y a querer ser?  Qué impulsa a desear la riqueza, a odiar a otros seres humanos, si Dios le ha creado en amor?  Cuándo, oh Dios Mío, dejará el hombre de sentirse superior, querer tenerlo todo y atentar contra la vida?  Vosotros que estáis aquí ahora, no tenéis la capacidad de comprender el desgarro de Mi Inmaculado Corazón ante la crisis del mundo.  

Yo intercedo constantemente, pero Nuestro Señor está indeciblemente consumado de Ira.  Oh tiempos tan atroces!  En dónde han quedado las enseñanzas de Mi Hijo?  En dónde la autoridad del Sumo Pontífice?  En dónde lo bueno, lo santo y lo realmente importante?   

A Nuestro Señor le ofende tanto los cambios bruscos dentro de la Iglesia; ante todo, el apartar los sagrarios del centro de los templos, las comuniones en la mano, de pie y sin reverencia, las modas indecentes, la falta de respeto al vestir de esta forma en el templo.  Dios Nuestro Señor se queja del retiramiento de las devociones; en especial, el santo rosario.  Puedo contar con los dedos de Mi Mano, las personas devotas y entregadas que en julio visten Mi hábito.  La música empleada en las Eucaristías y demás actividades religiosas, lejos de alabar a Dios, le ofenden indeciblemente.  La Iglesia Católica en muchos países, especialmente en Costa Rica, que quiere copiarlo todo, se asemeja a las prácticas protestantes. Nadie puede convertirse hoy en día, porque en el templo no hay nada que eleve el espíritu a Dios, ni los cantos, ni las solemnidades, ni nuestras imágenes, porque ya no las hay!  

Mi Corazón Inmaculado está preocupado; muy preocupado, por este tiempo en que vive la humanidad.   Los sacerdotes ya no tienen fe, y poco les importa si la tienen, y cumplen con su ministerio como un trabajo,  no con amor ni vocación.  En la Iglesia deberían regresar al canto hermoso y tranquilo que eleva el espíritu hacia Dios; debe incorporarse nuevamente el rosario y las santas prácticas, el Vía Crucis y tantas otras devociones, que para muchos hoy en día, son anticuadas.  A esto, Yo respondo: “Dios Nuestro Señor, es siempre el mismo; El no se muda”.

Muchos pastores, con tal de ganarse al pueblo, les permite la comunión aún estando en concubinato y pecado; a otros, el desorden sexual entre todos.  Si el mundo continúa como está, se destruirá a sí mismo totalmente.  Este es el momento definitivo para que el mundo nuevamente se acerque a Dios.  Ante esta nueva y gran crisis, también nuevamente Yo estoy haciendo un urgente llamado, mucho más urgente que en las últimas tres décadas.

Mi Inmaculado Corazón anhela vivamente la respuesta positiva del mundo. Si se vuelven a Dios, El los perdonará.  Los buenos son perseguidos.  También esto, ofende a Nuestro Señor, pero esto sucede para que se cumplan las Palabras de Mi Hijo.  El ha dicho “Bienaventurados cuando sean ustedes odiados y perseguidos y calumniados por causa de Mi Nombre,  alégrense y regocíjense porque su paga será muy grande en el Cielo”.  También ha dicho Nuestro Señor “Por Mi causa se levantará madre contra hija, la hija contra la madre, el padre en contra del hijo, y el hijo en contra del padre, la nuera y la suegra, el yerno y el suegro”. 

Pero estas personas deben saber que cuando eso ocurra, es por dos razones: la primera, para que se cumpla lo escrito y dicho por Mi Hijo; la segunda razón, para que sepan que están por el camino correcto, pues ante cualquier otro amor, debe ser primero el amor a Dios,  El debe ser el único dueño del corazón de cada persona y solo El debe ocupar el lugar primordial. A las personas que verdaderamente sufran esto por causa de Mi Hijo, El será el consuelo absoluto de sus corazones.  En la Ley de Dios está mandado “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y únicamente a El adorarás.”

Ante la persecución que se da en este tiempo como nunca antes, cumpliéndose así Mi profecía de Fátima, la crisis de la fe, la persecución a los buenos,  todo esto se da porque el hombre de hoy experimenta un abandono de la fe, un desaliento, abatimiento, desolación,  ante la amargura de no sentir ni poder  encontrar a Dios, porque los encargados de dirigir el rebaño hacia los pastos de Vida, han entregado el rebaño a merced de los lobos.  Todos aquellos que han escuchado Mis profecías y creen firmemente, deben permanecer en oración, en unidad y con el corazón en paz; deben fortalecerse y no abandonar la esperanza, porque todo será cumplido.

Deben orar mucho por la Iglesia y por la conversión de todas sus familias.  Deben saber que no pueden claudicar; aún ante las amenazas de sus mismos familiares, porque primero se deben a Dios y a Su Voluntad. En el tiempo de Moisés y de los profetas, había menos pecado y el hombre tenía fe, por eso, creía.  Oh, el pecado se ha apoderado del mundo, ha entrado hasta muy alto de la Iglesia,  ha hecho que los pastores pierdan la fe y consecuentemente, arrastran con ellos hacia la perdición, a gran número de sus fieles.  Estas personas tienen el criterio de que tal o cual cosa o evento no debe ser pecado, si el sacerdote no se los dice, o han visto a él practicándolo.  Por ello, los sacerdotes tienen tanta responsabilidad, y gran cuenta que entregar a Dios.  Yo siento aflicción profunda por todos ellos, porque fueron a los seminarios llenos de fe, y aquella hermosísima rosa no fue cultivada, sino arrancada de raíz y tirada al desierto, en donde fue abrazada por el sol ardiente de la duda, de la incredulidad y del desamor.

A ustedes verdaderamente les ha tocado vivir un tiempo crucial y en extremo, difícil; es por esto y ante esta necesidad, que Dios Nuestro Señor Me permite continuar ayudándolos e impulsándolos a continuar instruyéndolos y alentándolos.  Yo Soy la Madre Verdadera de la Iglesia, y es Mi dulce misión, ayudar a Mis hijos a que puedan alcanzar la verdad y la seguridad.  Yo deseo tomar la mano de muchas personas y conducirlas como en medio de una tormenta, hacia una cueva amplia y hermosa en donde encuentren refugio, seguridad y paz, mientras amaina la tormenta.  Esta es, el Santo Corazón de Mi Hijo, que está abierto constantemente para todos los pecadores necesitados que deben venir a El recurriendo con confianza, a Su Misericordia.

Todo este sufrimiento parará en breve.  Yo únicamente quiero decirles que la esperanza debe permanecer muy hondo en sus corazones y el estado de gracia y oración deben ser fundamental para que el Espíritu Santo, su guía, no los abandone.  Deben alentarse unos a otros y mostrarse siempre unidos.  Yo su Madre, estoy siempre cerca de ustedes y no los dejo. Para cada uno de Mis hijos estoy llena de amor, de perdón y de misericordia, para que puedan, tomados de Mi Mano, continuar su camino y encontrar la Luz.  Aunque todo se torne oscuro y tenebroso, Mi Hijo existe y El es la Luz. 

Yo los bendigo.  Oren y tengan paz!  Gracias por su respuesta a Mi llamada.  A todos cuantos de ustedes no están presentes, Mi beso maternal y Mi saludo.  Todos van siempre conmigo muy adentro de Mi Corazón.  Dios se regocija en aquellos que le entregan a El una respuesta generosa y se abandonan en El, confiando únicamente en Su Voluntad.  Les amo mucho!

Alabado sea Jesucristo.

 

Notas: (1)  Ave de Fátima

San Isidro de Grecia,Costa Rica